Descripción

Introducción

NUEVO CURRÍCULO PARA NUEVOS DESAFÍOS: APORTACIONES DE LOS CENTROS EDUCATIVOS AL DEBATE

Durante los meses previos a la aprobación de la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (en adelante, LOMLOE) se consideró necesario organizar un debate en torno al currículo y abierto al conjunto de la comunidad educativa: un debate constructivo y plural, en el que se escuchasen las voces y opiniones de todos los sectores implicados, se generase conocimiento compartido y se pusieran en valor buenas prácticas que pudiesen servir de inspiración.

Como respuesta a ese diagnóstico inicial y bajo el título El currículo a debate. Un currículo para una sociedad que avanza, se convocó un primer foro de participación y reflexión, organizado en cuatro sesiones y articulado en torno a cuatro grandes interrogantes que ordenaron el debate y que fueron abordados progresivamente en cada una de estas sesiones: ¿Necesita un nuevo currículo el sistema educativo español? (24/11/2020); ¿Qué cambios necesita incorporar el actual currículo? (26/11/2020); ¿Por qué un currículo competencial? (01/12/2020); ¿Qué podemos aprender de nuestro entorno? (03/12/2020).

Paralelamente a la celebración de dicho foro, se diseñó un procedimiento de participación ciudadana con el objetivo de recoger, a través de un cuestionario virtual, aportaciones de la comunidad educativa sobre los cuatro interrogantes planteados ad hoc en torno al proceso de cambio curricular que comenzaría tras la aprobación de la LOMLOE.

Tanto en las intervenciones de las distintas sesiones del foro como en el informe final que resultó del análisis de los 3.256 cuestionarios en línea recogidos, se puso de manifiesto el consenso generalizado en la comunidad educativa sobre la necesidad urgente de regular un nuevo currículo que tenga en cuenta las experiencias de éxito que han funcionado en nuestro propio país y en otros países y regiones de nuestro entorno como son, por ejemplo, Portugal, Estonia o Quebec[1].

Del contenido de las intervenciones y de los resultados del cuestionario, se deduce igualmente la concepción del currículo como cultura pública y proyecto social. En efecto, se desprende de dichos documentos la necesidad de un currículo que ponga el foco en el alumnado y en su desarrollo integral y que tenga por objetivo reunir y priorizar los conocimientos, destrezas, actitudes, valores y enfoques metodológicos y de evaluación que resulten necesarios para conseguir una escuela inclusiva, equitativa y democrática; una escuela que permita a los alumnos y alumnas ejercer una ciudadanía activa, responsable y comprometida y, de este modo, afrontar con éxito los retos del mundo actual.

Hubo también consenso generalizado sobre el necesario enfoque competencial que debe servir de base al nuevo currículo y que, fomentado entre otros por la OCDE y la Unión Europea, ha probado su efectividad a nivel internacional. A este respecto, en la última sesión del foro se propuso de forma unánime adoptar como texto de referencia la Recomendación del Consejo de la Unión Europea, de 22 de mayo de 2018, relativa a las competencias clave para el aprendizaje permanente, ya que, por un lado, proporciona un marco europeo común y, por otro, desarrolla y promueve la educación para el desarrollo sostenible en relación con la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Según las conclusiones del foro, estos cambios deben ser acometidos desde una aproximación sistémica y global, y de forma urgente pero no disruptiva, manteniendo aquello que ha funcionado e introduciendo las transformaciones necesarias. En opinión de los participantes, este proceso debe contar con la máxima pluralidad y participación, y requiere de la coordinación y el trabajo conjunto del Ministerio de Educación y Formación Profesional, las Comunidades Autónomas, los centros educativos y otros agentes externos. En este sentido, debe contarse desde el principio con todos los actores implicados en la educación y, muy especialmente, con los miembros de las comunidades educativas que conforman los centros cuyas buenas prácticas, experiencias y conocimientos resultan esenciales para acometer los cambios deseados.

En efecto, son muchos los centros que llevan años trabajando, desde los principios de equidad e inclusión escolar, por un enfoque competencial del currículo como el que se prevé en la LOMLOE. Ello les ha llevado a impulsar proyectos que integran aprendizajes y favorecen su movilización y transferencia a diferentes situaciones y a la resolución de problemas de diferente naturaleza, con el objetivo último de lograr que todo el alumnado consolide los conocimientos, las destrezas y las actitudes indispensables para su desarrollo personal, social y profesional. Y, a partir del desarrollo de esas buenas prácticas, han adquirido un saber que, más allá de la experiencia educativa concreta, puede enriquecer el debate en torno al currículo, aportando además una valiosa herramienta a las Administraciones educativas para la toma de decisiones.

Recoger ese destilado de experiencia del profesorado e impulsar la trasferencia del conocimiento acumulado en torno a la trasformación curricular que muchos centros educativos han emprendido desde hace años es el objetivo que persigue el Ministerio de Educación y Formación Profesional al convocar este nuevo foro de debate los días 20, 21, 26 y 28 de abril bajo el título Nuevo currículo para nuevos desafíos. En cada una de estas sesiones, que serán conducidas y moderadas por un o una docente, los centros seleccionados por las Comunidades Autónomas compartirán su reflexión y análisis sobre las innovaciones curriculares en las que están inmersos.

Al igual que en el foro anterior, también en esta ocasión se ha considerado pertinente organizar el debate en torno a cuatro grandes interrogantes que hacen referencia explícita a aspectos implicados en la necesaria transformación curricular. En línea con esos cuatro interrogantes, este documento se presenta con la sencilla pretensión de invitar al diálogo y contribuir así al necesario y deseado debate público. Esas cuatro cuestiones son las siguientes[2]:

  • La transformación curricular en el centro del debate: ¿qué necesitan los centros educativos del nuevo currículo?
  • Digitalización y tecnología: ¿qué papel han de jugar en la transformación curricular?
  • Formación, autonomía y trabajo en equipo: ¿Cómo puede el profesorado ser motor del cambio curricular?
  • Organización escolar, tiempos y espacios: ¿aliados indispensables del cambio curricular?

Los centros, en el ejercicio de su autonomía, ya han hecho posible parte de una transformación que ha comenzado en la base y que ahora requiere un reflejo normativo y curricular sólido, que remueva obstáculos y favorezca la innovación, la creatividad y la participación en un entorno equitativo, inclusivo y protector.

La escuela es y seguirá siendo el último eslabón de concreción curricular y el artífice real del cambio educativo. Por ello, el foro Nuevo currículo para nuevos desafíos, al que pretende acompañar e introducir este documento base, nace con la firme voluntad de dar voz a los centros y de recoger cuidadosamente el destilado de su experiencia, en su calidad de artífices reales del cambio educativo.

[1] En el sitio web del evento (https://curriculo.educacion.es/index.php/resumen-y-resultados/), pueden consultarse el informe de relatoría, un resumen de las diferentes ponencias e intervenciones, un documento con las conclusiones generales del foro, así como una síntesis de los resultados del cuestionario final.

[2] Los interrogantes planteados en este nuevo foro como ejes del debate no agotan la necesidad de incorporar a la participación pública otros aspectos relevantes que se irán abordando progresivamente a lo largo de todo el proceso de elaboración del nuevo currículo.

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